¿Qué nos cuenta de Nosotros lo que vemos en los Demás? Parte 1

¿Qué nos cuenta de Nosotros lo que vemos en los Demás? Parte 1

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¿Qué nos cuenta de nosotros lo que vemos en los demás?

El ser humano está diseñado de tal manera que no puede verse a sí mismo. Puede ver partes de sí, pero no puede verse completo. Necesita un espejo para poder observar su cara, su cuerpo completo, sus gestos. Incluso necesita más de un espejo para verse por detrás.

Si tenemos un par de espejos podemos observar nuestro aspecto físico completo, pero no somos solo un cuerpo… ¿Qué ocurre con nuestros comportamientos? ¿Cómo sabemos cuál es nuestra manera de ser y estar en el mundo? ¿Cómo sabemos quién somos?…

Solo hay una manera de conocernos a nosotros mismos y es a través de los demás

Cuando nos relacionamos con los demás, y con nuestro entorno, ejercemos una influencia sobre ellos. Esto es inevitable. Nuestro comportamiento genera una reacción en los demás y en nuestro ambiente. De la cual nosotros obtenemos un feedback.

Este feedback nos proporciona la información necesaria para que sepamos cómo y de qué manera estamos influyendo en el mundo. Esta información es sumamente valiosa. Es la que nos permite ser conscientes del efecto que generamos en los demás. Esta información nos permite darnos cuenta de que la manera en la que nos estamos comportando produce ese efecto. Nos permite,si lo deseamos, cambiar el efecto que vemos fuera eligiendo cambiar nuestro comportamiento. Este hecho nos demuestra el gran poder que poseemos para crear nuestras relaciones y nuestra experiencia en la vida, pero…

¿Ponemos en práctica este gran poder para crear las relaciones y experiencias que deseamos?

Normalmente solemos caer en el “error” de pensar que el efecto que generamos en nuestro entorno no tiene nada que ver con nosotros. Es un error que nos resulta cómodo. Si lo que ocurre no es cosa mía, no tengo que cambiar nada. Puedo seguir en mi zona conocida, en mi zona de confort.

Para poder estar cómodo tengo entonces que evitar la responsabilidad de estar generando un efecto en el exterior. Para ello lo más fácil es echar la “culpa” a los acontecimientos que ocurren y a los demás. Esto es algo curioso, pues además de estar “tirando a la basura nuestro poder” lo que conseguimos culpando a los demás es sentirnos culpables nosotros.

A nivel subconsciente (nuestra parte consciente ocupa un 5% de la mente y la parte subconsciente un 95%) cuando echamos la culpa a los demás la culpa la sentimos nosotros. Para el inconsciente no existe ni el tiempo, ni el espacio, ni el otro. Si ocurrió un terremoto en el pasado y lo recuerdo vívidamente, las sensaciones y la química, que experimento en mi cuerpo, son las mismas que si estuviera ocurriendo ahora. Para el subconsciente el espacio y el pasado (y el futuro) no existen. Lo mismo ocurre con el otro. Para el subconsciente el otro no existe. Si existe un sentimiento de ira o resentimiento hacia otra persona ese sentimiento lo sufrimos nosotros, por lo tanto, el sentimiento de culpabilidad se genera en nosotros, no en el otro. Puede que no seamos conscientes de ello, o sí, pero ese sentimiento existe en nosotros.

De ahí la frase: “El perdón es liberación. Al perdonar a otro lo que liberamos es nuestra propia culpa. Es una paradoja, y es que…

…al perdonar a otros, realmente, nos estamos perdonando a nosotros mismos

En el momento en el que decidimos tomar la responsabilidad de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y observamos de qué manera nuestra forma de ser y estar en el mundo está influyendo en nuestros círculos, nuestro poder se hace evidente.

Hemos visto que para cambiar un efecto que estamos percibiendo en los demás o en nuestro entorno, podemos cambiar nuestro comportamiento. Y… ¿Cómo hacemos esto?

La manera de cambiar nuestro comportamiento es cambiando nuestras percepciones

Seguro que todos conocemos a alguna persona con la que no nos apetece estar y por circunstancias nos vemos “obligados” a tratar con ella. Una persona que juzgamos de pesada, prepotente, antipática, cotilla o cualquier otra característica que no nos guste. Y seguro que también sabemos que, para otra persona, como puede ser el hijo, hija, pareja, amigo, amiga, padre o madre de esa persona que no nos gusta, es agradable pasar tiempo con ella. Es evidente que el juicio que estoy realizando sobre esa persona no es la realidad. Es simplemente mi percepción.

 ¿Puedo cambiar mi percepción sobre esa persona y cambiar lo que siento cuando estoy con ella? Claro que sí.

No se trata de mentirnos a nosotros mismos negando lo que vemos en esa persona. Se trata de observar. De ver más allá de las características en las que estamos enfocando toda nuestra atención. De dar un paso atrás.

 Seguramente, al encontrarnos con esta persona ya surge una emoción inmediata en nosotros. Debemos recordar, en este punto, que nuestras emociones provienen de nuestras memorias pasadas, las emociones son los pensamientos del corazón. La razón de ser de esa emoción se encuentra en el pasado, ese que no existe para el subconsciente. Tengamos claro que no somos nuestras emociones. Cuando paramos de identificarnos con nuestras reacciones emocionales hacia una situación, y damos un paso atrás, obtenemos una perspectiva mucho más amplia de esa situación. 

Cuando observamos sin juzgar, empezamos a reconocer que nuestra perspectiva puede cambiar. Cuando empezamos a observar, en vez de juzgar, nuestra visión de las cosas puede cambiar completamente.

Y, ese es un lugar muy poderoso en el que estar.

Siguiendo con el ejemplo, cuando la perspectiva sobre esta persona, pongamos “prepotente”, se amplía, puedo quizás llegar a observar que es una persona que trata con mucha ternura y cariño a un niño. O quizás es muy ordenada y eso facilita mi trabajo y el de más personas. Puede que aparque su coche con cuidado de dejar espacio suficiente para el coche de al lado… Todos estos detalles habían pasado desapercibidos antes cuando el foco de mi atención estaba puesto en esas cosas que no me gustan. No hace falta negar nada de lo que veo para que mi percepción cambie. Simplemente se trata de observar más allá.

¿Qué ocurriría si cambiara mi percepción sobre esa persona? ¿Cambiaría mi comportamiento hacia ella? Y si cambiará mi comportamiento hacia ella… ¿Cambiaría la percepción que esa persona tiene de mí? ¿Cambiaría el comportamiento de esa persona conmigo? Podemos hacer la prueba y ver que es lo que ocurre.

Y… ¿Qué es lo que hace, que en un primer momento, ponga mi atención en ciertos aspectos de esta persona y no en otros? Esto lo veremos en el siguiente artículo, ¿Qué nos cuenta de Nosotros lo que vemos en los Demás? Parte 2.

La información que percibimos del exterior siempre nos está hablando de cómo nos estamos comportando, de cómo estamos percibiendo las cosas para comportarnos de esa manera. De en qué aspectos de las situaciones o de nuestras relaciones nos estamos enfocando. Esta información nos habla de cómo estamos y somos en el mundo, en este momento. Nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Nos ofrece el poder de crear lo que deseamos ver. Solo nos pone una condición…

…que tomemos la responsabilidad de lo que la vida nos refleja

 

“Pensar es difícil, por eso la mayoría de la gente prefiere juzgar”
Carl G.Jung

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