Liberarse de la Dependencia Emocional

Liberarse de la Dependencia Emocional

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Liberarse de la dependencia emocional pasa por liberarse de nuestros apegos internos…
La dependencia emocional es la creencia que uno tiene de que su bienestar o integridad depende de algo ajeno a sí mismo. Ese algo puede ser un trabajo, un objeto, una situación determinada, una persona, un pensamiento, una idea acerca de uno mismo, etc.
Bajo esta perspectiva es fácil deducir que…
La mayor parte de los seres humanos padecemos de dependencia emocional
La dependencia emocional surge de los apegos. Igualmente podemos apegarnos a un trabajo, a una situación, a una persona, a nuestras creencias, a emociones y a la propia idea que tenemos de nosotros mismos.
Cuando estamos apegados a algo nos identificamos con ello
Nos identificamos con nuestros apegos y también los consideramos de nuestra propiedad. Mi profesión, mi coche, mi mujer, mi marido, etc. Aquello a lo que nos apegamos lo consideramos parte de nosotros mismos. Por ello cualquier circunstancia que «amenace» a cualquiera de nuestros apegos nos genera sufrimiento.
Nuestros apegos nos generan sufrimiento
Tomamos nuestros apegos como una parte de nuestra identidad. Cualquier cambio en nuestros apegos va a suponer, generalmente a nivel subconsciente, una amenaza a nuestra identidad.
Percibimos que nuestra identidad se desmorona cuando se genera un cambio en nuestros apegos.
Todos los apegos externos están ligados a nuestros apegos internos
Nos identificamos con nuestros pensamientos, emociones y también con nuestro cuerpo.
Generalmente, nos identificamos con la idea que tenemos de nosotros mismos. Yo soy alegre, activo, impaciente, sexy. Estoy delgado, gordo, cansado, etc. Nos identificamos con estas ideas y vivimos en base a ellas. Pero la realidad es que…
…estamos experimentándolas, pero no somos nuestras ideas, somos mucho más que eso.
También nos identificamos con emociones. Generalmente, con aquellas emociones que solemos experimentar más a menudo.
Hay personas que se identifican con el sufrimiento y la depresión. Viven la vida apegados a la idea de sufrimiento. Esta idea se transforma en una experiencia de vida muy dolorosa. Estas personas atraen a su experiencia de vida situaciones que les hacen sufrir.
Recordemos que la función de la mente es generar coherencia entre nuestras creencias y la realidad
A pesar del sufrimiento se aferran a esa idea, pues debe ser más doloroso, y desde luego más atemorizante, que se desmonte su identidad.
Darte cuenta de que no sabes quién eres puede resultar, cuanto menos, desconcertante
Otra forma de apego es el apego al cuerpo. Las personas que se apegan al cuerpo también experimentan una buena dosis de sufrimiento a medida que su este va cambiando. Con cada cambio se desvanece una parte de su identidad. Y como todos sabemos nuestro cuerpo está cambiando constantemente desde que nacemos hasta que abandonamos este mundo.
Hemos dicho anteriormente que también podemos apegarnos a una persona. Esta persona puede ser un familiar, un padre, un hijo, un amigo o una pareja…
Uno de los apegos más dañinos y dolorosos es el apego a una pareja
En estos ámbitos, la dependencia emocional genera uno de los sufrimientos más profundos que el ser humano puede experimentar. “La pérdida de uno mismo en el otro”
Este apego externo a la pareja también tiene su origen en los apegos internos, ideas y emociones.
Liberarse de la dependencia emocional y del sufrimiento que conlleva, pasa por trascender los apegos
Trascender los apegos es realmente la llave de la anhelada experiencia del Estado de Paz
Para poder trascender los apegos primero tenemos que saber a qué estamos apegados. Tomar conciencia de aquellos apegos que están ejerciendo su poder sobre nosotros. Darnos cuenta de qué es eso que nos está encadenando al otro lado de nuestra experiencia de vida plena.
¿Cómo podemos ser más conscientes de aquello a lo que estamos apegados?
Por una parte, reconociendo todo aquello con lo que nos identificamos.
Un primer paso puede ser identificar todas aquellas cosas que consideramos de nuestra propiedad. Podemos tomar una hoja en blanco y escribir una lista en la que cada elemento comience con el pronombre posesivo mi, «mi lápiz», «mi abrigo», «mi pareja», etc.
Las emociones intensas y desagradables son también un buen indicador de que ahí hay algo que debemos reconocer.
Emociones como la ira, la frustración y la ansiedad, entre otras, son señales de que ahí hay algo de lo que podemos tomar conciencia
Si huimos de estas emociones, de estas señales, no tomaremos conciencia y seguiremos experimentándolas en situaciones parecidas. Igualmente, si tratamos de cambiarlas permanecerán. Pues a lo que te resistes, persiste.
Si cuando aparecen estas emociones, intensas y desagradables, tomamos la decisión de estar presentes con la emoción, un mundo nuevo se desplegará ante nosotros.
Lo que causa dolor no es la emoción, sino la identificación con ella
En el momento en el que observamos la emoción pasamos a desidentificarnos de ella. Ya no somos esa emoción, pues la estamos observando. Somos el que la observa, no la emoción. Somos el que la experimenta, no la emoción.
Al mantenernos presentes con la emoción aparecerá la intuición y la claridad

 ¿Qué es eso a lo que estás reaccionando? ¿Por qué estás reaccionando?

Para trabajar la desidentificación de las emociones resulta muy útil sustituir expresiones como “estoy triste” por “estoy sintiendo tristeza” o “estoy experimentando tristeza”.

La desidentificación es sana. Es todo lo contrario a la supresión
En el momento en el que estamos completamente presentes con la emoción, estamos permitiendo que la luz de la conciencia alumbre la sombra que hay detrás de esa emoción.
Así también, cuando reconocemos un pensamiento y lo observamos no le damos más fuerza. Lo que ocurre es que nos desidentificamos de él poniéndonos en el papel del observador.
Cada vez que nos desidentificamos de algo tomamos conciencia de lo que no somos

Cada vez que tomas conciencia de lo que no eres el velo que cubre la conciencia de lo que realmente eres se va disipando. Y lo que queda es tu Ser Verdadero.

Un espacio de Paz y Gracia

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